Hero de Newcivis Gestoría con un pasaporte, visas y un pasaje sobre un mapa del mundo, recortados sobre el skyline de Nueva York al atardecer
Cliente real · en producción

Newcivis Gestoría

Gestoría de visas y ciudadanías

Rol
Identidad aplicada, sitio y puesta en producción
Año
2026
Stack
Astro · GSAP · three.js · Motion · Web3Forms · Vercel
Demo
Ver en vivo

El brief del cliente

El negocio
Gestoría de visas, ciudadanías por ascendencia y programas de experiencia internacional, en Córdoba. Recién abierta: una gestora, una gestión cerrada, sin cartera ni reseñas.
La audiencia
Gente que quiere irse del país o recuperar un pasaporte europeo por ascendencia. Llega sin saber qué trámite le corresponde, y muchas veces sin saber cómo se llama.
La única acción
Dejar la consulta con el caso contado en una frase.
La objeción a desarmar
"¿Quiénes son estos? ¿Les mando las partidas de nacimiento de mi familia a una casilla de Gmail?"

El problema

Nadie busca «ciudadanía por ascendencia». Busca «mi abuelo era italiano». El sitio tiene que entender la segunda frase.

Contexto

Es el primer sitio de este portfolio que atiende consultas de gente real. Una gestoría de visas y ciudadanías que acababa de abrir en Córdoba: una gestora, un trámite cerrado, cero reseñas.

Esa última parte es el proyecto entero. En los cuatro casos de concepto el problema siempre es de fricción: hay demanda y el sitio la estorba. Acá el visitante está por mandarle a un desconocido las partidas de nacimiento de su familia y adelantarle plata por un trámite que dura meses. No hay fricción que sacar; hay confianza que construir, y el inventario para construirla es mínimo y verificable.

Un concepto se diseña en el vacío. Este tuvo un presupuesto, una persona del otro lado que contesta la casilla, y cada decisión costó algo.

Decisiones

El visitante no sabe cómo se llama lo que necesita

Una sección entera donde la lista de servicios la reemplazan cinco frases en primera persona —“Mi abuelo era italiano”, “Quiero trabajar un tiempo afuera”— y cada una abre el formulario con la intención ya cargada.

El menú de una gestoría está escrito en el vocabulario de la gestoría. Alguien que no sabe si lo suyo es una visa o una ciudadanía no puede elegir de ese menú: le estamos pidiendo justo la única decisión que todavía no puede tomar. Dejarlo elegir una frase en vez de una categoría saca esa decisión del medio.

El titular hace lo mismo: “Averiguá qué pasaporte te corresponde por tu familia — y qué visa te sirve mientras tanto.” Nombra los dos caminos porque el visitante no sabe cuál es el suyo, y promete el diagnóstico, que es lo que vino a buscar.

Prueba social cuando todavía no hay prueba social

Sin testimonios y sin “+500 trámites”. Lo que hay: la gestora con cara y nombre, su habilitación, dónde atiende, en cuánto responde, y el único caso cerrado que existe —visas aprobadas para un grupo familiar de cuatro—, dicho tal cual.

Inventar un número es la forma más rápida de perder a alguien que está por entregarte documentación de su familia: el que desconfía chequea, y si una cifra no cierra, deja de creer todo lo demás. Un dato verificable sirve más que cinco inventados. Además responde la objeción del brief por donde corresponde: a “¿quiénes son estos?” se contesta con una persona, no con un logotipo.

El precio en la página, no en la consulta

Las preguntas frecuentes dicen que la evaluación inicial cuesta USD 50 y se descuenta de los honorarios si el trámite avanza, y que los honorarios no incluyen tasas consulares ni traducciones.

Un precio que sólo aparece después de dejar el teléfono se lee como una trampa, y en un rubro donde abunda el intermediario que cobra por hacer un trámite gratuito, esa lectura es el estado por defecto. Decirlo por escrito y sin que lo pregunten filtra a quien no iba a pagar y tranquiliza a quien sí.

El móvil no descarga lo que no va a ver

El hero es una escena 2.5D en WebGL: tres capas separadas por un mapa de profundidad que se mueven con el puntero. En un teléfono rendía un único fotograma fijo —no hay puntero que seguir— y aun así se bajaba la librería entera.

Condicionarla a escritorio con puntero fino subió el Lighthouse móvil de 39 a 71 y el de escritorio de 57 a 99, sin cambiar un píxel de lo que alguien llega a ver. El resto del camino hasta los números de abajo lo hicieron ajustes más chicos. Un efecto que necesita puntero no tiene por qué pesarle a quien no tiene puntero.

Lo último que se prueba es lo que más importa

El formulario entrega a la casilla de la gestoría y la entrega se verificó con un envío real antes de publicar, no con el cartel verde.

Un formulario que valida, muestra “recibimos tu consulta” y no manda nada es indistinguible de uno que anda —para todos menos para la persona que nunca recibió respuesta, y para la gestoría que nunca se entera de que la perdió. En un sitio cuyo único objetivo es la consulta, la entrega es el producto. Probarla no es un paso opcional del final.

Cómo se adapta

Es la plantilla de cualquier servicio profesional que recién arranca y todavía no tiene con qué probarse: estudios jurídicos nuevos, consultorios, contadores, agencias chicas. Lo que se conserva son las tres mecánicas: dejar que el visitante nombre su problema con sus palabras en vez de elegir de un menú, apoyar la confianza en el dato verificable que existe en lugar de inventar cinco, y poner el precio por escrito antes de que lo pregunten.

Medido, no estimado

  • 99Rendimiento en escritorio · Lighthouse
  • 82Rendimiento en móvil · Moto G Power emulado
  • 100SEO · 97 en accesibilidad
  • 0CLS · sin saltos de layout, en los dos

Medido el 12 de octubre de 2026. Verificable con PageSpeed Insights sobre la demo.

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